Te Despido Hijo Mio
La ley de la vida dice que los mayores se van primero, que los hijos entierran a sus padres, pero muchas realidades no son así. Ya hace 20 años vi como mi madre enterraba a mi hermana y sin ser madre pude entender su dolor. Sin embargo, en estos veinte años, su muerte no fue en vano. La recordamos todos los días con alegría; porque su muerte nos dejó un inmenso legado. Con su muerte hemos crecido y seguimos creciendo. Cada día nos convertimos en nuestras mejores versiones como humanos. Posiblemente su misión era esa. Morir joven, irse de este mundo para enseñarnos a amarnos, valorarnos y para trabajar en nosotros mismos. Hoy que escribo esta carta, puedo sentir su presencia y puedo conectarme con ella, sintiendo que me guía a escribir. A decirle a cada persona que me lee, que nos lee; que no tengamos miedos, ni rabias, ni rencores, ni culpabilidades, que todo es un proceso para vivir al máximo. “Conmigo se equivocaron en un diagnostico que no debió ser, no debí ...